Artículo

SRAD y frío industrial: gestionar la demanda de forma flexible tiene premio

Por necesidades de equilibrio de la oferta y la demanda eléctrica (balance eléctrico), los diferentes operadores eléctricos europeos, especialmente en los países donde las energías renovables tienen más presencia, ofrecen a las empresas esquemas flexibles de consumo. En España, uno de estos mecanismos es el SRAD (Servicio de Respuesta Activa de la Demanda). Son esquemas voluntarios que retribuyen a esas empresas su disponibilidad a realizar una disminución en tiempo real de la potencia consumida. Si tu instalación dispone de instalaciones frigoríficas, te interesa seguir leyendo.

 

 

¿Qué es el servicio de respuesta activa de la demanda (SRAD)?

El Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) es un mecanismo voluntario y retribuido del sistema eléctrico español peninsular, que tiene actualmente encaje en el producto europeo mFRR (manual Frequency Restoration Reserve/R3) y respaldo normativo en el Reglamento (UE) 2017/2195.

Explicado de forma simplificada, cuando el operador del sistema eléctrico de cada país detecta una insuficiencia en la generación eléctrica, puede solicitar (activación) a las empresas participantes en le servicio que reduzcan su consumo eléctrico, en un plazo de 12,5 minutos tras el aviso y durante un período máximo de 2 horas.

Este mecanismo resulta muy interesante para las empresas cuyo procesos no se ven alterados significativamente por esa cesión temporal de potencia y, en especial dentro de ellas, para las empresas que disponen de sistemas de frío industrial.

La remuneración final recibida por cada empresa tiene en cuenta tanto la disponibilidad comprometida como las activaciones realizadas y, por tanto, el SRAD convierte a la demanda en un recurso de balance. Una fábrica, un centro logístico o una red de instalaciones pueden aportar flexibilidad si acreditan de potencia rápida, mantenible y verificable.

¿Cómo se accede a la subasta SRAD?

Las empresas interesadas en participar deben acudir, de la mano de su distribuidor eléctrico, a una subasta pública que se celebra semestralmente. La potencia a ceder temporalmente por parte de las empresas interesadas puede ir desde un mínimo de 100Kw, si se hace de forma agregada con otras empresas, o desde 1MW si se realiza de forma individual.

En cada subasta SRAD semestral se determina el importe resultante por cada MW cedido y se establecen las condiciones específicas que van a regir el servicio durante los seis meses, incluyendo posibles penalizaciones para empresas que, estando dentro del servicio, no han cedido de forma efectiva potencia en alguna de las activaciones.

¿Qué requisitos debe cumplir una empresa para participar en el SRAD?

Para valorar si el servicio SRAD es una opción para tu empresa, debes realizar un análisis de tus procesos e identificar las pérdidas potenciales asociadas a la cesión temporal de potencia de 2 horas. ¿Cuál es el valor de lo que dejo de producir? ¿Soy capaz de ceder potencia sin poner en riesgo mi mercancía? ¿Cuánto puedo percibir? ¿Tengo un control suficiente para establecer procesos fiables de apagado y encendido y evitar penalizaciones?

El contraste entre el potencial ingreso y las pérdidas te dará la respuesta, junto con el resto de los criterios empresariales que apliquéis. Debes tener presente que el operador (en el caso de España, Red Eléctrica) no proporciona ninguna indicación que permita estimar el número de activaciones (el número de cesiones de potencia que se te van a solicitar), pero es necesario conocer que se prevé una utilización del servicio cada vez más creciente (en dos meses del segundo semestre del 2026 ya ha habido 2 activaciones.

En el segundo semestre de 2026 se adjudicó una potencia ligeramente superior a la del primero, pero el precio marginal de la disponibilidad descendió de forma notable y parte del requerimiento previsto quedó sin asignar.

La lectura empresarial es clara: el servicio sigue necesitando demanda flexible, pero aumenta la competencia. Tener potencia disponible no garantiza resultar adjudicado. Es necesario conocer el coste de oportunidad, no sobreestimar la reducción posible, respaldar la oferta con datos operativos y disponer de un mecanismo estable y estructurado de los procesos de apagado y encendido de los equipos.

¿Por qué el frío industrial encaja especialmente bien en el SRAD?

Las empresas que disponen de refrigeración industrial en sus procesos, y especialmente en lo que tiene que ver con las cámaras de conservación, tienen una ventaja sustancial para participar en el servicio SRAD: la inercia térmica de las temperaturas en las cámaras es un factor que ayuda a que la cesión temporal de potencia, siempre que ésta se haga de forma controlada, no afecte a la seguridad del producto o a la continuidad del proceso.

Aunque la aptitud para participar depende menos del sector que de la configuración concreta de los procesos de cada planta, la industria alimentaria, el frío logístico y los procesos por lotes son candidatos claros a participar en este tipo mecanismos de flexibilización de la demanda.

Es cierto que la inercia térmica aporta un margen de actuación, pero nunca debe darse por supuesta. La capacidad real depende de al carga del producto, las aperturas, la temperatura exterior o el aislamiento, el estado de los equipos y la respuesta posterior de la instalación.

Gradhoc como tu palanca para el SRAD

El SRAD ha dejado de ser una cuestión exclusiva del mercado eléctrico para convertirse en una decisión de gestión industrial, como parte de la orquestación energética de cada instalación, siempre que se puedan adecuar los procesos a consumos modulables y que esa flexibilidad sea real, medible y compatible con la producción, la calidad, la seguridad y el mantenimiento.

Pero el reto no consiste simplemente en «parar máquinas», sino en identificar qué cargas pueden adaptarse, durante cuánto tiempo y bajo qué límites. En este escenario, una plataforma de monitorización y control como Gradhoc aporta los mecanismos necesarios.

En la fase de diseño, Gradhoc permite definir con precisión la estrategia SRAD más adecuada (análisis de curvas reales de consumo, identificación de criticidad de cargas, validación de comportamientos térmicos).

En la fase de ejecución, Gradhoc:

  1. Elabora estimaciones de consumo basadas en la variabilidad de factores intrínsecos y extrínsecos de cada instalación (condicionantes productivos, temperaturas exteriores) y articula el reporte periódico de esas estimaciones al operador.
  2. Opera la planta frigorífica de forma que una eventual cesión temporal de potencia no afecte a los procesos ni a las mercancías.
  3. Ejecuta el protocolo de apagado organizado de los diferentes consumidores de la planta, a partir de recibir en tiempo real el aviso de activación de servicio a través del Centro de Control de Generación y Demanda (CCGD) de tu distribuidor eléctrico.
  4. Establece mecanismos estructurados de encendido, transcurridas las dos horas máximas del servicio.

Flujo operativo del SRAD entre la instalación industrial, Gradhoc y el sistema eléctrico

El SRAD 2026 consolida la demanda activa como herramienta de balance y posible vía de ingresos para la industria, pero también eleva el nivel de exigencia: la flexibilidad debe ser competitiva, verificable y compatible con la operación real.

Proceso de participación en la subasta SRAD desde la planta industrial hasta el operador del sistema

Gradhoc es el elemento clave para articular con éxito las estrategias operativas SRAD de tu planta frigorífica.

 

Cada planta tiene unas condiciones operativas diferentes. Gradhoc permite analizar los consumos, identificar las cargas modulables y valorar cómo participar en el SRAD sin comprometer la operación.

¿Sabes cuánta flexibilidad puede ofrecer realmente tu instalación?

eBooks

Disponemos  de una gran varidad de eBooks a tu disposición.

Síguenos en nuestras redes sociales